Las Dos Ranas
Audio Type:
story
Language:
Transliterated Title:
Las Dos Ranas
English Title:
The Two Frogs
Audio File:
Duration:
5:14
Transcript:
Había una vez una rana que siempre estaba muy feliz, por fortuna, su vivienda estaba muy cerca del mar.
¿Acaso había un lugar mejor donde vivir?
Una hermosa mañana de primavera, como todos los días, la rana se despertó y se acercó a la orilla para disfrutar de lo bello y lindas que se miraban las olas del mar. Se pasaba horas y horas mirando la espuma y dejando que la brisa y las pequeñas gotitas saladas salpicaran sus cachetitos.
Después de un buen rato, la ranita juguetona pensó que ya era momento de dar una vuelta por los alrededores.
– Seguro que mis amigos los sapos están jugando a las escondidas junto al estanque. ¡Iré hasta allí a darles una visita!
Se alejó del agua y se metió en el campo dando saltitos entre las flores. En uno de esos brincos, calculó mal la distancia y, sin querer, cayó en un pozo oscuro y profundo.
– Pero… ¿Dónde estoy? ¡Qué lugar tan oscuro! ¿Hay alguien por aquí?
De repente, escucho una voz. Entre la sombra, distinguió una rana. Era verde como ella y más o menos tendia su misma edad, a pesar de que estaba más sucia y parecía más envejecida. La desconocida rana le habló con confianza.
– ¡Hola, amiga! ¡Qué bien que hayas venido! ¡Me da mucho gusto recibir visitas!
– Bueno… En realidad, he caído sin querer, pero gracias por la bienvenida.
– Dime… ¿De dónde vienes? ¿Vives por aquí cerca?
– No vivo muy muy lejos… Si sales del pozo y tomas el primer sendero a la izquierda, hay un campo donde siempre tomo una siesta. Al fondo, unos doscientos saltos más allá, está la playa. ¡Ahí vivo yo!
– Entonces… ¿Tu casa está cerca del mar?
– ¡Sí, claro, justo al lado!
La rana del pozo nunca había visto el mar. En realidad, la pobre jamás había salido de ese agujero donde había nacido y le entró una curiosidad tremenda.
– Dime… ¿Es grande el mar?
La rana saltarina abrió los ojos como platos y puso una cara de sorprendida y sorpresa a la vez.
– ¿Bromeas?… ¡Decir que es grande es quedarse corto! El mar es enorme… ¡Qué digo enorme!… ¡Es inmenso!
La rana del pozo se quedó callada, tratando de imaginarse que tan grande era. Tras unos segundos en silencio, metida en sus pensamientos, volvió a preguntar:
– Pero… ¿El mar es tan grande como mi pozo?
La otra no creía a lo que estaba escuchando.
– ¡Qué dices! ¡Pues claro que es más grande que tu pozo, muchísimo más! Este lugar es muy pequeño y el mar… ¡Parece infinito!
A la rana del pozo se le agrió la cara y se puso a la defensiva.
– ¡Eres una mentirosa! ¿Cómo te atreves a decir algo así en mi propia casa? ¡No hay nada más grande que mi pozo!
– ¡Yo no soy una mentirosa! ¡Te estoy diciendo la verdad!
La rana del pozo de enfadó y roja de ira, gritó a su confundida invitada.
– ¡Vete, no quiero que vengas nunca más por aquí!
La ranita, asustada, dio un salto con doble vuelta y salió del agujero. La repentina luz le deslumbró y enseguida sintió el calor de los rayos del sol por su piel.
Mientras regresaba a su casa, sin ni siquiera mirar atrás, sintió algo de pena en el corazón. Conocer a la rana del pozo le había hecho darse cuenta de que hay quien sólo piensa en lo suyo y no quiere ver más allá de sí mismo y de lo que le rodea.
A la ranita saltarina le parecía muy triste esa actitud, pero en cuanto miro el mar, una sonrisa se dibujó en su rostro y se dijo a sí misma:
– Una pena, pero qué le vamos a hacer… ¡Ella se lo pierde!
Y entre salto y salto, llegó hasta la orilla del mar y se sentó a mirar los peces de colores meciéndose entre de las olas.
Moraleja: Esta fábula nos enseña que debemos ir por la vida con la mente abierta. No hay nada como conocer el mundo para darse cuenta de que somos una pequeñísima parte del Universo y que lo nuestro no tiene por qué ser lo mejor.